Andrea... que mujer!!! es preciosa, me la presentó mi ex pareja, a trajo para mi, para introducirme en este submundo del placer prohibido.

Nos conocimos un invierno, en casa, hacia un frioooo, pero, en cuanto nosotros, empezamos a franelear, y ella se me acerco, uniéndose en el abrazo, se nos pasó todo el frio, nos olvidamos qe la temperatura.

Se produce sin exagerar, siempre está pulcra y arreglada, y conmigo le gusta todo.

Tenemos la libertad y la confianza de jugar y pasarlo bien.

Algunas de las cosas que mas nos gustan:

- cruzar nuestras piernas hasta que ambos sexos pueden frotarse, medio sentadas, mientras nuestro compañero nos acaricia a ambas.

- yo acostada, estoy siendo penetrada y ella se sienta sobre mi boca, mientras se besa o se toca para que mi compañero la vea o le chupe los pechos.

- yo en perrito, soy penetrada y ella esta acostada, abierta para mi boca, la lamo, la penetro con mi juguete o mis dedos.

- hacemos un 69, y una o la otra lame a la qe esta siendo penetrada.

- me penetran a mi, y ella, penetra a mi compañero con un juguete.

- ambas chupamos juntas hasta que nos acaban en las bocas.

-nos chupamos todo el cuerpo, una a la otra, nos gusta estar solas y qe nos miren.

- tambien me gusta ver como la penetran, cuando ella quiere, y masturbarme.

Ambas somos bastante silenciosas, no nos gusta gritar, pero si gemir.
Y cada vez que tenemos oportunidad, nos juntamos a jugar.

martes, 25 de enero de 2011

una voz en el teléfono

Hay una primera  vez para todo, por suerte.
Fue mi primera vez de sexo telefónico. Muy loco, muy audaz de mi parte... impensable en otro momento de mi  vida.
Habíamos chateado un par de veces, y al parecer  compartimos la misma onda.
Esa tarde, todo se confabuló para disfrutar: vos estabas solo en la oficina, y  sola en casa.
La charla había fluctuado de temas varios al sexo, de ahí, explotó in crescendo...que nos gustaba, que nos excitaba, que fantasía faltaba cumplir.... y en lo mejor: se me cortó la luz!
Te avisé del percance, me preguntaste si podías llamarme. No se explicar porque, mientras respondía que si, iba hacia mi habitación, buscando mi juguete.
Sonó el teléfono, y me sacudió tu voz grave, masculina, sensual. Me acomodé con mi almohada entre las piernas, boca abajo, solo tenía puesto mi bombacha. No sabía de qué podíamos hablar... no nos conocíamos personalmente, pero habías excitado mi cabeza. Tus palabras, acariciaban mis sentidos, y mientras ese primer intercambio insustancial, comenzaba, yo me movía sobre mi almohada, suavemente, acariciando mi sexo por sobre la ropa interior.
Mi juguete estaba ahí, a mi vista, pero aun no lo tomaba, escuchaba tus palabras que me derretían.
Sin darme cuenta,  te dije que estaba masturbándome, con mi almohada. Tu voz bajo un tono, y se coló bajo mi piel.
Te conté de mis juguetes, y entonces tomé el mío, mi preferido, y me di unos lenguetazos, abriéndose paso entre mi pudor y mi deseo, te relaté lo que hacía: primero lo froté sobre mi clítoris, lo empapé de mi humedad...
tus palabras me excitaron más... entonces, quise ver si yo podía hacerte subir por ese espiral de placer que me estaba llevando a mi.
el juego verbal empezó por un castigo que ibas a darme: apoyada sobre tu escritorio, ibas a separar mis piernas, a lamer mi sexo, y cuando estuviese a punto de acabar, me ibas a penetrar por atrás, para provocar dolor y placer. Esa imagen, esa sensación, hizo que mi vibrador se hundiese en las profundidades de mi sexo, hasta casi desaparecer, mis dedos, cerraban la salida, para que no pudiese escapar, mi pulgar acariciaba mi clítoris, y tu voz me hacía estremecer, tus gemidos,  se confundían con los míos, y yo empecé a temblar de excitación.
Cuando sentí tu grito a través del teléfono, como acababas y como tu voz me penetraba, impulsé más mis movimientos, y acabé yo también... quería más... quería que me vieras masturbarme, verte duro, y sentirte en mi boca.
Creí que ahí se terminaba la conversación, pero mis gemidos, aun nos estremecían a ambos, y me diste un segundo goce... si con tus palabras logras ese placer... cómo será el placer piel a piel?